¿Me das un presupuesto? La responsabilidad del creativo

Mi responsabilidad hacia el cliente

empieza antes de elaborar el presupuesto

Como emprendedora creativa me siento responsable de lo que proyecto o no proyecto: sé muy bien cual es su valor, sé que la creación tiene que estar a la laltura de las espectativas, pero también tiene que ser funcional cn respecto a los objetivos.

Por este motivo he escrito un post sobre los tiempos que cada emprendedor tiene que tomarse.

Y vuelvo a este tema porque justo hace unos días, me han pedido un presupuesto “más o menos” sobre un trabajo, mejor dicho una idea, desarrollable de mil maneras y de la cual aún mucho estaba or decidir. Era una idea en su forma embrional, que no tenía ningún proyecto detrás.

¿Como se puede hacer un presupuesto sobre algo que aún no tiene ninguna definición? Honestamente no he podido da un “número“, pero me he tomado el tiempo para explicar mis motivaciones y aconsejar en donde ese proyecto necesitaba aclaraciones, hacer unas búsquedas, crear un plan B (en esta caso puede hacer falta), con ejemplos y herramientas para realizar la investigación. He preferido alejar la posibilidad de tener ese cliente para ayudar un “NO CLIENTE” a crear algo más concreto.

No sé si he hecho bien, pero me ha parecido mantener un portamieno responsable hacia él, y también hacia mi.

Esta es la responsabilidad del presupuesto.

Cuando entrego un presupuesto, me comprometo a executar ese trabajo en el momento en que el cliente lo acepte: yo he puesto mis condiciones que se habrán aceptado. Si no puedo desarrollar el presupuesto evaluando todas las acciones que haré, prefiero evitar de rellenarlo. El riesgo sería empezar con una base muy baja, teniendo que trabajar mucho más de lo que me había imaginado por las modificaciones tan frecuentes (si no se han las ideas claras, se modifica todo mucho mucho!) aumentando así el precio final.

De esta manera el cliente no será satisfecho por pagar mucho más de lo que se esperaba!

No hice aquel presupuesto

He dado una idea de precio inicial, avisando que podría crecer mucho, pero no he puesto nada por escrito.

Al final el “NO CLIENTE” me lo ha agradecido de verdad, se ha puesto a repensar a su idea para que se vuelva proyecto concreto; a ver si en un tiempo volverá, pero estoy segura que sí!

Si hubiese sido un proyecto de interiorismo se habría podido utilizar el asesoramiento por ejemplo online, pero en este caso es gráfica.

¿Y tu te has encontrado en esta situación? ¿Te han hecho el presupuesto?

¿Te ha satisfecho el resultado?